Estas son las cinco obras terminadas en este cuarto certamen celebrado en Valdesimonte del 1 de agosto al 17 del mismo mes, todas en piedra de las Aldehuelas. Se asignaron tres premios, pero yo, personalmente, paso de eso por el simple motivo de que el arte es como el vino, este puede ser muy bueno o muy malo pero para mi el mejor será el que mas me guste, al igual que a otros no les gustará el preferido mio. Pero vosotros ¿cual creéis que ganó? Ponerme vuestra opinión y os mandaré el resultado del jurado.
¿Quien entiende de arte?
Dicen que juntándose unos cuantos curas de varios pueblos linderos para oficiar la misa de la fiesta grande de uno de ellos, cuando hubo terminando el santo oficio se fueron a otro, no tan santo pero más gratificante físicamente, unos buenos lechazos, unas ensaladas y para limpiar y enjuagar la legua y tener en buen uso la herramienta de comunicación unas jarras de vino, no dulce como el de las misas pero que relaja el espíritu que no veas. Salió a conversación el tema de los casamientos de curas, esa cantinela de siempre, los ánimos se iban caldeando entre los que apoyaban y los que no y el vinillo calentaba el ambiente. Pasando el cantinero que les estaba atendiendo en la posada oyó decir: -Bueno, yo os digo lo que me parece, nosotros somos ya mayores y no lo veremos pero nuestros hijos a lo mejor si.
Paco Torralba, desde su blog Astrágalo, nos manda esta imagen de nuestra comarca "retándonos un poco". ¿Sabéis alguno a que pueblo pertenece? Yo creo que es ese que creo, pero ¡desde esas alturas! Es mala leche lo de este Paco Torralba. Seguro que si en vez de esta imagen pone la de la entrada al bar del pueblo lo sabríamos todos, en fin, si alguien lo conoce... ya sabe y si me mandáis una de románico para proponerle a él otro reto, mejor que mejor.
Cuevas de Provanco.
Por aquellos tiempos la vida discurría tranquila en el valle, que se sentía seguro a la sombra del castillo que se alzaba en la cumbre del cerro.
El rey moro que lo habitaba se había casado con una cristiana y del matrimonio nació una preciosa hija a la que pusieron el nombre de Penta.
Esta, al crecer, se convirtió en una muchacha bellísima y de todas partes acudían nobles y príncipes pidiendo su mano. El rey apremiaba a Penta para que eligiese marido entre aquellos pretendientes pero la muchacha, a quien su madre había enseñado las verdades de la religión cristiana y la historia de los ermitaños que se retiraban de la vida mundana en busca de perfección, solo aspiraba a recluirse en una cueva solitaria y rechazaba todas las proposiciones.
Enfurecido, el rey accedió finalmente a los deseos de su hija y autorizó su retiro pero prohibió que se la diera de comer, esperando que el hambre venciera su obcecación y su resistencia al matrimonio, pero allí se manifestó la bondad del Señor y durante muchos años las palomas del valle se encargaron de alimentar a Penta con los granos de trigo y frutos que transportaban con sus picos. Penta vivió santamente y el castillo del rey moro, cuando este murió quedó vacío y sus torres, vencidas por el tiempo,se vinieron abajo. De eso hace ya muchos años, pero en la cueva que hay en la ladera del monte "la Cueva de Santa Penta", y en los desmoronados muros que todavía pueden verse en lo mas alto del cerro que domina el pueblo, permanece su recuerdo.
Vistas del valle, al fondo, desparramadas las casas como si se hubieran caído del alto del cerro, Cuevas de Provanco, por este valle posiblemente llegaron desde el norte los cristianos a reconquistar estas tierras.
Sus calles empinadas, sus tejados empiezan donde otros terminan, las higueras están fáciles de recoger, el fruto de sus copas está a ras de suelo.
Querida familia y amigos,
a la presente de esta deseo os encontréis bien, nosotros bien, gracias a Dios. Hace ya tres largos meses que abandonamos el pueblo para venirnos a la ciudad dejando el pueblo vacío. Vacío digo aunque nuestros corazones se quedaron allí. A veces me veo con Antonio, es el único momento feliz que tenemos recordando nuestro pueblo en esta gran ciudad. Los niños se habituaron bien, ya sabéis lo que son los críos. La Ramona encontró trabajo asistiendo en una casa de postín pero que se les ve el plumero, trabaja mucho y solo la veo de noche y destrozada por tanto trabajo nada correspondido. Yo aun sigo buscándolo, las cosas están difíciles, dicen que no tengo experiencia, ¡cuanto echo de menos mi pueblo! Lo que daría por ver amanecer sobre mis tierras agarrado al arado con mi Lucero y Siete Monedas, arrancando el jugo de esa tierra que a veces nos recompensa nuestras fatigas y otras nos deja con hambre pero se la perdona por ser nuestra madre, esa que nos acogerá a todos por igual en nuestra muerte.
A veces me pregunto que habrá sido de ellos, esos compañeros de fatigas. Los malvendí pero claro los viajes constaban y esta nueva vida se hace cara.... Esto no es vivir, pero en el pueblo era morir. ¿La ciudad? Hoy tampoco vi amanecer, tampoco vi atardecer ayer, no oigo pajaros cantando a mi paso, tampoco huelo las fragancias de las flores de esta primavera, tampoco piso esa hierba fresca de la mañana, el viento no me alienta, la lluvia no refresca mi cara, de noche no veo la oscuridad, tampoco las estrellas, ni la la luna. ¡Me siento tan solo y rodeado de tanta gente! Dios mio ¿este es mi futuro?
Se despide de todos vosotros, este que os añora y os quiere,
Juan
La reina del monte, la más codiciada, humilde entre piedras praderas y cardos, esencia del mar de Tetis, señora en la cocina, agradecida en el plato, espléndida en el paladar.
SETAS A NUESTRO ESTILO
Después de limpias las setas, sin que en ello tenga que intervenir el agua, eso se consigue a la hora de la recogida siendo meticulosos antes de echarla a la cesta, se doran unos ajos junto con unas puntas de jamón en taquitos pequeños, se agregan las setas con una pizca de cayena o guindilla, sal a gusto y a disfrutar. Si quieres alargar un poco el plato añades unos huevos en revuelto al final.













