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Historias, leyendas y paseos por lugares de la provincia de Segovia.

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Efímeras esencias de la tierra, que cada otoño surgen de la nada, delicados colores nunca conseguidos ni por las mejores paletas de los pintores más afamados, formas y más formas minimalistas esculpidas por el mejor escultor, que es la naturaleza. Manjares para satisfacer los paladares más exquisitos antídotos para curarte de tus peores enfermedades, venenos guardados entre sus esporas para librarte de tus mejores enemigos ¡Cuantos secretos nos ocultaran!
Humildes, apenas se ven, pero con mirar a ras de suelo abrimos nuestros sentidos a otro mundo desconocido, ¡y lo que dejamos de ver! Nuestra corta vista nos oculta bajo este, otro mundo, uno más pequeño, microscópico, y existe aun otro más que es donde se esconde nuestro alma, por otro lado al mirar de noche a las estrellas apenas vemos un pequeño reflejo de luz, aun sabiendo que son inmensas, las vemos tan pequeñas y es que hasta ahora solo nos seguimos mirando la entrepierna.























Este es mi jardín de otoño, se encuentra bajo los gigantes vestidos de verde eterno, a ras de suelo, es tan  humilde como su grandeza, te sobrecoge cuando paseas por él, y a veces quisiera ser hormiguita para sentir ese otro universo que está bajo nuestros pies, que despreciamos, tal vez porque siempre nos dijeron que los dioses viven en el cielo, es tan inalcanzable como nuestro interior.



Si, esta ha sido una tarde de nícalos, como para muchos otros de nuestra comarca y es que ya el fin de semana algunos contaron orgullosos que los habían cogido.!Los primeros de la temporada! Gente conocedora de los pinares, muchos, hace años, patearon cientos de veces estos pinares cogiendo miera. ¿Si no es para conocer los mejores sitios? Los primeros nícalos, y digo nícalos puesto que por aquí se los llama así, son los más apetecibles, normalmente se hacen a la plancha en una carmela, las siguientes veces o en días posteriores, con patatas y carne, otras al horno, otras con carne sola y la mayoría de las veces, guisados, hasta que llega el momento, a final de temporada, que ya los aborreces. Pero el tema está en esos paseos por el pinar, con la escusa de coger alguno dejas atrás los malos rollos de casa, trabajo, niños (si no te los llevas, claro), mujeres y estás plácidamente entre pinos, tomillos y demás hierbas, el disgusto más grande que te puede pasar es que te caiga una piña en la cabeza. Recomiendo encarecidamente buscar nícalos contra el estrés y más aun, en estos pinares tan inmensos de nuestra comarca.
La gente por estas fechas se pierde, yo creo que lo hacen a posta, que se dice por aquí.

Uno a uno y a veces un corrillo guapo, vas llenando la cesta.

Es la hora de marchar, la tarde ha sido agradable y fructífera, en los pinares la noche puede despistarte y perderte.

Una carmela, unos ajos bien cortaditos, un poco sal y !a disfrutar! que dice aquel.



Acabo de llegar del pinar, son las fechas, me he dicho "no ha llovido a penas !pero es otoño!" el invierno llega y el instinto de recolector está patente.

Me dirijo al pinar de siempre, lugar fresco cuando llueve, pero el pinar se encuentra arido, cruje el barrujo a nuestras pisadas como si fueran patatas fritas, está muy seco todo, el cambio climatico ese, tan anunciado, parece haber llegado a nuestro entorno. Por estas fechas hace ya años se cogian nícalos debajo de la primera nevada de la temporada, lo recuerdo muy bien, doce de octubre, el año no lo sé y en 600 !los que cogimos! De pequeños ya nos llevaban al campo y, poco a poco, nos enseñaban esas setas venenosas y las comestibles. Ahora se sabe más del tema, nos dimos cuenta que esas setas grandes que las zubábamos con un palo no eran otra cosa que ese tan apreciado Boletus Edulis. También nos engañaron más tarde a toda la comarca recolectándolos para fines medicinales.


Buenos augurios, encuentro una Amanita Muscaria y algún que otro abultamiento por debajo del barrujo.

Esta rana de San Antonio sale entre la hojarasca, señal de frescura.

Bueno pues mi paseo no ha sido tan arido como esperaba, de pronto, entre el barrujo, veo emergente al señor de los pinares, el primero de la temporada. A mi me pone, creo que será la seta que más emoción me da encontrar y si es la primera.....

Estos son nuestros pinares respetémoslos y ellos nos darán sus productos, esos ahora tan codiciados y lujo en nuestras mesas.

Eh señores, que no se nos dio tan mal.


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