Perosillo, pequeño pueblo desde siempre, atraviesa su termino el arroyo Cerquilla, en sus tiempos siempre con agua, cangrejos y ranas, un molino de agua, El Molino de Potricos, en el cruce de caminos de Cozuelos, Olombrada y Vegafría aun están sus ruinas, una fuente con dos caños siempre echando agua como las de antes, tuvo en su término un palacio en un lugar llamado Buengrado, creo que pertenecía a los duques de Alburquerque y también su castillo y es aquí donde empieza mi historia. Los mayores del lugar decían que en Perosillo hubo un castillo y que en el estuvo encerrada Juana la Loca. ¿Un castillo? ¿Pero que castillo? Allí nunca había visto ningún castillo y yo frecuentaba Perosillo. Ya de más mayor supe donde estaba aquel famoso castillo prisión de Juana La Loca. Estaba cerca del pueblo en un montículo próximo al cementerio y estaba, digo, porque allí apenas quedaba un lienzo como de un metro de alto por uno de ancho y algún resto que otro pero de poca entidad, pero algo había. Hace ya unos 20 años el dueño del terreno se propuso encontrar el castillo con su tesoro o con la difunta, Q.E.P.D., Doña Juana La Loca y con ese propósito y una excavadora removió todo aquel cerro pero, que yo sepa, nada encontró. Para mí al enterarme y ver el desaguisado fue frustrante, ni castillo, ni tesoro, ni difunta, nada de nada. ¿Nada de nada? Algo sí que vi entre los desmontes que hizo la excavadora, un tesoro, pero no para estos siglos en que vivimos sino para otros más lejanos en el tiempo, se podía emplear para cazar, cortar, descuartizar, afeitarse, cortarse el pelo, un tesoro en otros tiempos, nódulos de silex, de los más guapos que conozco y que he visto por la zona, tal vez ese pueblo se conociera en su momento por eso y vinieran de muy lejos. El vocablo "Pero" creo que significa piedra no lo se seguro. Aquí os dejo unas imágenes de este pueblo, para mi un "pueblo con encanto".
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Esta mañana de domingo, al verlas, me vienen recuerdos de la juventud. !Esa que es única e intransferible!, !esa! Recorrer en el verano esos pueblos en bici. Lo primero que hacíamos al llegar al pueblo era parar a la sombra de la olma, trago largo de la fuente próxima y a descansar sentados en los polletes de piedra. Debajo de su copa siempre había chicos enredando y abueletes apoyados sobre sus cayadas contándose mil historias repetidas ya tantas veces. Los chicos con las bicicletas, dando vueltas a la olma bajo la sombra de su inmensa copa, donde montones de pájaros armaban un jolgorio que se unía al mismo ritmo que el griterío de los chavales. Frondosas, verdes como la primavera, llenas de vida a pesar de tener tantos años.... ¿quien las plantaría? No era cualquier árbol, era la olma, se las respetaba, estaban como unidas a ti desde pequeño, termómetro y emblema del pueblo, música de Castilla al azotarlas el viento, dormitorio de mil pájaros y de algún que otro pobre entre su tronco hueco. Hoy las he visto desnudas, frías, inertes, sin sus polletes de piedra, tapadas algunas como sus vergüenzas, con un vestido verde prestado. Recuerdo fiestas de camisa blanca sentados bajo ella, saboreando un pirulí comprado en el puesto del tío Merenge de Hontalbilla, en la primera visita le dejábamos toda la propina luego "a correr" que se decía.
Dicen que las mató la grafiosis, para mí que se murieron de pena viendo a sus pueblos caer en la despoblación y en el olvido.
Dicen que las mató la grafiosis, para mí que se murieron de pena viendo a sus pueblos caer en la despoblación y en el olvido.



