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La Semana Santa comenzaba para mi en Cantalejo, procesión de Jueves Santo, como tantos, los más como mero espectador. Los quintos del pasado año dejaron su lugar a los de este año, este era su primer papel.








VIERNES SANTO POR LA MAÑANA






Esta es la plaza de Torrecilla del Pinar, algo diferente a lo habitual.







Y esta, su ermita románica, dedicada, como no iba a ser menos, a la Virgen del Pinar, y esto del Pinar no es gratuito, desde donde está ubicada esta ermita, en lo alto de esa pequeña colina, la vista se pierde entre un mar de pinares a su alrededor.





Dos personajes de una semana santa, Barrabás y creo que un apóstol, no me paré a preguntar, no se si por miedo a Barrabás o al apóstol.






La pasión viviente comienza.







Este señor, su nombre Pablo será por hoy el protagonista, tiene el papel de Jesús, la imagen es de un momento de la Santa Cena, la cual se hace dentro de la iglesia donde me encuentro con una representación gótica de la pasión, preciosa por cierto.






Continuamos la pasión.








La oración en el monte de los olivos.








El prendimiento de Jesús.








La libertad, para Barrabás y para Jesús, una cruz. Me suena esta justicia ¿donde la he visto o creído ver últimamente?






Y empieza, con la cruz a cuestas, el camino del Via Crucis por el pueblo en dirección al Calvario que se encuentra en las afueras del casco urbano en una pequeña colina. Esto promete, es como la vida misma, cada cual que soporte su cruz, pero esto se ve diferente cuando alguien la lleva por todos, es una liberación, hasta parece la gente mas animada.

Una de las caídas en la representación, no se, me cuesta imaginar en la historia cualquiera de estos momentos, me retrotraigo como en una máquina del tiempo y miro a ese pueblo increpándole, insultándole y pienso que están tan a gusto con el imperialismo y opresión romanos que la verdad estorba, que duele cuando se dice en público, que es mejor que otros piensen por ti, que el pueblo llano no está ni preparado para gobernar ni siquiera para ser libre y gobernarse a si mismo. ¡Si! Está mejor crucificado, la verdad ofende. Me suena esto último creo que sigue vigente en nuestros días.
Por fin, el monte Gólgota, cuando se ve a lo lejos algo por dentro te invade, sabes que esto terminará pronto, total, ya no dice nada de lo agotado que está, ya no se considera peligroso. ¿Peligroso digo? No robó, no asesinó, no violó, ¿solo por hablar le crucifican? Si es que no hay mayor peligro y más ofensivo que ese medio de comunicación, y más si se dicen cuatro verdades como templos. Pero el pueblo, ese pueblo que él defendió pasivo, hizo oídos sordos, crucificarlo. Si eres amigo de la verdad puedes seguir el mismo camino, la crucifixión, en fin, si te callas también. ¡Que poco ha cambiado la historia!

Y allí le ajusticiaron junto a otros delincuentes para que no se notara que fue diferente y que quien se mueve no sale en la foto. Pero en este caso si salió en la foto y después de más de dos mil años aun sigue saliendo y recordándonos, mediante estas representaciones, que el sacrificio de una persona no sirve absolutamente de nada. El hombre, ese lobo de sí mismo, necesita sacrificios de los de su género, en todas las culturas, en todas religiones, en todas las eras de nuestra historia, como queriendo rendir cuentas al planeta o al mundo por ser como somos y aun estas representaciones de sacrificio ya en el siglo XXI no me dejan indiferente. ¿Qué nos tortura en nuestro interior? ¿Qué memes tenemos grabados?












Y el Viernes Santo por la mañana pasó en Torrecilla del Pinar viviendo esta representación de la Pasión de Cristo, donde los asistentes, terminada esta y camino a casa, pensarían en lo trascendental algunos, y otros lo cotidiana que es la vida.


















NOCHE DEL VIERNES SANTO

Las noches de viernes santo en Turégano son diferentes, son mas noches que nunca, más silenciosas, más recogidas en si mismas, parecen no tener amanecer. Sus pasos, lentos, pausados, como no queriendo llegar nunca a su destino, atraviesan la plaza entre el resplandor de pequeñas velas que colocadas por los balcones y aceras se diría que son espíritus que se asoman por esas casas porticadas. Como un poderoso gigante, iluminado sobre el pequeño promontorio, el castillo, donde encerrada en una prisión eterna de piedra se encuentra la iglesia románica de San Miguel. Capas castellanas negras, sobrias y serias llevan las andas del cristo, vestidos cortos con peineta y velo del color del luto como la noche llevan la virgen, ésta dejando a su hijo crucificado en la iglesia de San Miguel regresará esa misma noche al pueblo.




Noches de Semana Santa, tradiciones que se remontan al pasado, cuyos orígenes, por estas tierras de Castilla, no se sabe cuando se asentaron, pero muy ligadas a la pasión de Cristo. Entre ellas, el juego de las Chapas, dicen que su origen viene de cuando crucificaron a Jesús, la posesión de su túnica se la jugaron a las chapas dos soldados, pero esto a desvariado un poco.
El local abarrotado de gente, unos en corrillo, algunos no se retiran, una postura, otra, otra más, y ven como su dinero cambia de manos al ritmo del sonido de dos monedas, de dos caras y dos lises.
Las chapas son dos monedas de cobre de Alfonso XII que se tiran al aire y ya en el suelo, caprichosas ellas, deciden a que manos irán esos euros que sobre el suelo esperan.
Antes, la banca apuesta su dinero, la noche tiene su ritmo y las apuestas bailan a el 300,500,1000 hasta 2000 euros se cubren las apuestas el baratero va asentándolas a los pies de los apostantes, una vez cubierto el dinero, la banca anuncia su apuesta "arriba lises" y las chapas vuelan por el aire a manos de el de la banca, el baratero canta el resultado cara y lis, "para nadie", el baratero canta de nuevo la apuesta "arriba lises", las monedas vuelven al aire para volver a caer al suelo donde las caprichosa fortuna decide si el dinero será para el apostante o para la banca, lises y lises la banca gana y el baratero también su diez por ciento. Cuando las cosas son al revés, la banca pierde el dinero y también el ser el poseedor de la banca que pasará a quien la quiera pero por orden de puesto y así hasta las 5 o 6 de la mañana desde la una de noche de su comienzo.



Indago un poco y me dicen: "si, antes se jugaba más aun, empezábamos a jugar en las bodegas antes de ir a cenar, en cierta ocasión, antes de la cena llevaba ganado un millón de pesetas, me fui a cenar y después lo perdí, este juego es así". Algunos no se mueven del lugar y a pesar de que cada jugada puede durar unos pocos minutos, parecen tener bien forrado el riñón, pues pocos pueden soportar ese chorreo de perder euros. Me cuentan: "la mayoría de banca juegan a caras, en cierta ocasión se llegaron a hacer ocho caras seguidas, imagínate, deja a todo el mundo pelado, antes se llegaron a jugar fortunas, fincas y hasta la mujer. Eran otros tiempos y no se necesitaban permisos como ahora, creo que en la provincia este año se han dado ocho, uno de ellos este de Sacramenia".



El domingo de Pascua me pasé por Turégano y me encontré con esta imagen que me chocó y como no sabía nada pues pregunté. El señor cura fue el más cercano y el más apropiado, me contó que es tradición que los quintos de ese año pongan esos carteles en esta fecha y que antaño ponían también un cordero atado a la puerta y que terminado el asunto lo mataban y se lo merendaban, pero con los temas ecológicos que lo dejaron, yo pensé para mis adentros: “este no ha visto la gallina” y me siguió contando que el lunes, segundo día de Pascua, los quintos siguen de fiesta y en la plaza, armados con limonada y bollos caseros, paran a los coches y camiones que pasan por allí y se lo ofrecen a cambio de unas perras. Y yo les digo: “¿pero no sería mejor ofrecerles un café en un termo calentito en vez de limonada según están las cosas del alcohol?, pero les da lo mismo, ni caso.

Y en esas estamos, cuando, entrando más gente a la iglesia, dejamos el palique y me despido, se me pasó preguntar por la obra, ¿que final tiene? ¿O si tiene comienzo? Camino a casa me da por pensar la curiosa tradición que tal vez sea un rito de iniciación, paso de la adolescencia a ser ya adultos, anunciándose en público mediante esos carteles y comunicar al pueblo que ya son hombres, que ya pasó su adolescencia y el "niño, tu te callas" y "cuando seas mayor comerás dos huevos" se terminó.



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