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Historias, leyendas y paseos por lugares de la provincia de Segovia.

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Sorprende verlo por primera vez, después lo admiras, te apocas un poco ante todo, pero para mi esa sensación de haber estado oculto tantos siglos y de nuevo en este en el que vivimos se vuelva a mostrar me da mucho que pensar. Este ábside ha tenido durante estos siglos una gran partida contra el tiempo, gobiernos, guerras, expoliaciones aunque tal vez alguna haya ganado, pero contra la ignorancia y el mal llamado progreso perdió, en él quedan las cinceladas de esa ignorancia al mutilar partes de la obra tal y como la concibió su autor y al poner delante el altar ahora retirado. ¿Por qué esa destrucción para crear cosas nuevas? ¿Por qué lo mío vale y lo tuyo no? Deberíamos respetar al autor y a su obra, pero cada siglo que pasa la vanidad del hombre es mucho mayor, aunque no siempre, en este caso de Turégano, el tema era delicado: ¿donde poner el retablo mayor que ocultaba el románico?
A mi parecer hubo respeto por todo, a pesar de siglos, estilos y gustos que los separaban, ahora conviven y esperemos, por muchos siglos. ¿Por qué todo no puede ser así?

Doy las gracias por las aportaciones de Sir y Baruk, pues tan solo viendo las fotos nos aportan una gran interpretación más que lograda por su parte, gracias amigos.







IMPRESIONES DE SYR:

El centro del ábside, el lugar más sagrado, está reservado al santo que da advocación al templo: Santiago. Y más resaltado, aún, que el mismísimo tetramorfos, lo que ya es una pasada. Tanto el apóstol como el mismo Dios de la mandorla carecen de nimbo, pero la majestuosidad de ambos, revelan la importancia y excelencia de los personajes. Que la figura central es Santiago, no cabe la menor duda, pues si nos fijamos en la inscripción del libro abierto puede leerse "Iacobus, Apostol". El hecho que aparezca con el libro abierto representa que es portador de la "Revelación", pues si "toda revelación será para nosotros como palabras de un libro sellado" (Isaías, 29-11), la concreción simbólica de su mensaje estaba consagrada a los apóstoles (libro abierto). Llama la atención que la túnica del Apóstol esté pintada de rojo, por ser este un atributo de realeza divina. También la forma del bastón, que lejos de ser el típico de peregrino, se asemeja más a una virga. Otro detalle que me sorprende es la figura que aparece al lado derecho del capitel izquierdo, próximo al Apóstol, pues tiene cabeza de gallo con lo que podría tratarse de un basilisco, figura ésta infrecuente, casi única, en el románico segoviano y que, con sentido negativo, se contrapone a la figura de la otra cara del mismo capitel. En el capitel de la derecha del Apóstol, Adán y Eva, quizá representando la caída del hombre que debe peregrinar hacia su encuentro con Dios. Si os fijáis en la posición de las manos que sostienen el libro, su postura es antinatural, por lo que deduzco que la posición de los dedos pulgar e índice han sido buscadas intencionadamente para formar una especia de mudra o gesto místico, que intenta captar el contrato solemne desde la intimidad del hombre con el mundo de la divinidad.

Respecto del pantocrátor, los colores son distintos del Apóstol. La túnica es roja, pero el manto es azul, símbolo de la naturaleza humana y misericordia de Dios. Aparece coronado en Majestad y las figuras que lo coronan son aladas y están desprovistas del animal que acompañaba la cabeza del Apóstol. El gesto de su mano, además de estar ostensiblemente bendiciendo, presenta un esbozo del monograma de Cristo, pues presenta al meñique en I, el dedo medio y el índice cruzados en X y el pulgar en C. Debajo del Tetramorfos, me parece observar representados en diferente nivel, a peregrinos. Los de la parte inferior se representan noblemente vestidos, mientras el superior se trata de gente de nivel social más bajo como si quisiera advertir de la evidencia de que el Camino debe ser recorrido por todos, sin distinción de clases. Y en el capitel de la columnilla izquierda, el león (¿de Judá?).

Bueno, pues esto es lo que a vuela pluma me han sugerido estas fotos tan chulas de nuestro amigo Esca.



IMPRESIONES DE BARUK:

Al margen de lo que Syr haya comentado aquí, y tras mirar de nuevo las fotos, pienso que, lo que más me intriga, es ese friso que esta encima de Santiago. Esa cabeza de un león franqueado por los dos rostros humanos… ME INTRIGA QUE NO VEAS!!

Estamos acostumbrados a ver cientos de representaciones como esa pero al revés, quiero decir, con un hombre en el centro y dos leones a cada lado (como Daniel y los leones, por ejemplo). Pero…¿por qué esta vez no es así? Y además tan bien colocaditos encima de la testa del apóstol, que cualquiera diría que esta puesto expresamente para sugerir una especie de tiara o corona, atributo de supremacía y poder.

Si en esa especie de trío que tiene Santiago coronándolo, el elemento que preside es el león, podría mostrar un significado de realeza o de guardián.

-*Eso si quisiéramos hacer caso a una explicación que me dio un doctor en teología, y que según parece, en la lectura simbólica en imágenes del mismo tamaño, siempre la figura central es la más importante-.

Pero… ¿qué puede presidir Jacobus? o… ¿de qué es guardián éste apóstol considerado una de las tres columnas de la Iglesia? Pues creo una de las cosas podría ser que, tras la muerte de Jesús, fue un fiero custodio de sus enseñanzas, Santiago estaba al mando y presidía la comunidad judeo-cristiana en Jerusalén, y por concordancia, él es el custodio del cristianismo en nuestro país.

NO digo que sea eso, pero podría ir por ahí, ¿o no?

En cuanto a la pintura, creo que la coloración de la piedra esta tratada con bastante cuidado y con una gama muy variada de colores, lo que sugiere un taller con experiencia en este tipo de labores. Lo malo es que se ha perdido mucha policromía y tampoco se puede ver bien. Es de elogiar la cenefa, los trazos están muy mimados y han combinado muy bien las tonalidades.

Supongo que en cuanto a la simbología del color seguían sus propias pautas o las acostumbradas en esta zona. Pues al igual que otros Maiestas románicos (como el San Justo y Pastor de Segovia y el de San Isidoro de León) también tiene el manto rojo y su vestido interior azul. No distingo bien si el vestido del Maiestas es azul o verde, en todo caso azul indica su relación con la divinidad, el cielo, en cuanto que el verde es la tierra, alude a su naturaleza humana. El rojo del manto puede referenciar su plenitud, sacrificio, amor, etc.

Curiosamente, lo habitual en iconografía bizantina es colorear las vestiduras del Cristo al contrario que aquí, rojo el vestido interior, y verde o azul, la túnica.

También Santiago viste del mismo color, así que o no tenían mucha imaginación o quieren dar a entender algo que se me escapa. De todas formas, es muy diferente ver a Santiago vestido así que con el hábito de peregrino típico con el que solemos verlo.

En cuanto a la aplicación pictórica, supongo que deben haber diversas formas, pero me imagino como lo haría yo, así que imagino que mezclarían los pigmentos con algún aglutinante como cola de animal por ejemplo, y una vez compuesta la mezcla homogénea, aplicaría con cuidado y paciencia el llenado de color.

Psssssss... mirad lo que he encontrado en los apuntes que me paso el teólogo que os contaba, el Himno O Dei Verbum:

¡OH! VERDADERAMENTE DIGNO
Y MAS SANTO APÓSTOL,
QUE REFULGES COMO
ÁUREA CABEZA DE ESPAÑA,
NUESTRO PROTECTOR
Y PATRONO NACIONAL,
EVITANDO LA PESTE,
SÉ DEL CIELO SALVACIÓN,
ALEJA TODA ENFERMEDAD,
CALAMIDAD Y CRIMEN.

Según esto Santo Toribio de Liébana fue el propulsor de que leyenda Xacobea arraigara con fuerza en España. Y Santiago en aquellos siglos era aquí en Hispania casi más popular que el mismo Cristo, jó!

Pasando la mañana del domingo por la ruta de la reconquista.

Esta primavera parece que no quiere asentarse por estas tierras, he pensado esta mañana asomándome por la ventana, tenía idea de ir de ruta en amoto, pero no me gustan mucho las sorpresas así que decido ir bajo cubierta, dirección norte, en busca de las huestes que vienen a reconquistar y repoblar estas tierras la Extremadura Castellana. Lo de Extremadura se dice por que estaban al otro lado o extremo del río Duero, fueron tierras de nadie, las primeras noticias escritas nos dicen que los primeros repobladores cristianos llegaron en el año 937. Por estas tierras de Fuentidueña, Sacramenia ... el encargado de reafirmar estas repoblaciones fue Asur Fernández hacia el año 943.
Paso mis primeros kilómetros por carreteras entre pinares, Fuenterrebollo (1), gentes con recursos y alternativas, atrás en el tiempo quedó un despoblado, Terraña, sobre un pequeño otero y junto a la fuente de Cubo Terraña, en el camino que lleva a Fuente el Olmo, pero esa ya es historia pasada, anterior a esta reconquista o colonización.

Continuo mi camino hacia Navalilla (2), pequeño pueblo, paso de largo, cosa que no hicieron los romanos en su momento donde un pequeño asentamiento delata su paso, muchos pueblos como este tienen su origen en pequeñas villas romanas, en la repoblación los colonos encontrarían estos terrenos tan aptos para su cultivo como sus antecesores los romanos.
Desde Navalilla nos sale una carretera en dirección al Burguillo (3), parece que a este pueblo tampoco ha llegado la repoblación. En su termino se encuentra La Mesilla, antiguo asentamiento de La Edad del Bronce (Cogotas I) en las Hoces del Duratón, diseminados por todas las hoces se encuentran pequeños castros como este, algunos de estos no se abandonarían en tiempos de contiendas contra los moros.

Sigo mi ruta camino de Carrascal del Río (4), en el cruce de caminos que lleva al Valle de Tabladillo me encuentro en lo alto de un pequeño cerrete restos de una pequeña atalaya o castillo, es un punto estratégico, allí confluyen dos vías de penetración hacia el interior de estas tierras. Las vías de tránsito seguían los ríos o valles y en ocasiones alguna vía romana, los páramos serían impracticables por falta de caminos y de su abandono durante siglos.

Siguiendo el río Duratón, aguas abajo, llego a Carrascal del Río, tienen un molino junto al río, ya en desuso, y dos barrancos preciosos para senderismo, el Mirador de las Duernas y Valdehornos, en este pasaremos por el despoblado de Horcajo. En la comunidad de Villa y Tierra de Fuentidueña de un total de unas cuarentas aldeas unas dieciocho son despoblados, estas desparecieron quedando aun sus nombres en la memoria oral de los lugareños, Bernuy (San Miguel), Aldeafalcón, San Bernardo, San Juan, Santa Ana (Sacramenia), Serranilla, Valcabado, Santa Cruz (Fuentidueña), son algunas de ellas.

Seguiré mi camino rió arriba, a pocos kilómetros me encuentro con Cobos de Fuentidueña (5), aun muy despoblado y es que el medio donde se encuentra no da para más, en lo alto del pueblo y rodeada de bodegas, la ermita de San Benito y su fuente como no podía ser menos la Fuente de San Benito, sobre estos terrenos vestigios aun más antiguos y desde allí veremos junto a la ribera del río la iglesia románica de San Julián Mártir. No lejos de allí, dentro de su término y en el otro margen del río, se encuentra Habuba, antiguo asentamiento romano con testimonios de más antiguos asentamientos de épocas anteriores, una cosa común que define estas poblaciones o asentamientos son sus fuentes, lógica aplastante, el agua es vida.

Me dirijo a Bernuy o San Miguel de Bernuy (6), en la entrada a este pueblo, junto al frontón actual restos de los antiguos moradores de estas tierras (¿Vacceos, Arévacos?) lugar de frontera entre estos pueblos íberos. Restos de un puente que uniría las dos riveras, este se encontraba aguas arriba del actual, sobre el promontorio por encima del pueblo actual los restos de un castro y de dos románicas, los San Martines y los San Pedros, también antiguo asentamiento (¿Vacceos, Arévacos?). Desde allí en la otra rivera del río veremos las ruinas de la Virgen del Río cuyos restos se encuentran en una ermita de reciente construcción en la entrada del pueblo por el camino que veníamos. Su iglesia románica muy trasformada posteriormente. San Miguel de Bermuy fue un cruce de caminos y sigue siendo casi paso obligado por esta zona del Duratón.

Continuo aguas abajo hasta los Valles de Fuentidueña (7) donde la torre de su iglesia parece ser una atalaya. Por un camino que sale de frente al pueblo, hacia la derecha, se encuentra el pantano de la Serranilla, lleva el nombre de un antiguo despoblado que allí existía y apenas a quinientos metros del pueblo pasaremos cerca de un yacimiento muy importante de fósiles, pero eso para otro momento, nos queda muy lejos de la reconquista y repoblación de estas tierras.
Continuo por entre valles antiguos, senderos en un principio, luego caminos y ahora carreteras, poco no me equivocaré diciendo que poco habrá variado el trayecto desde tiempos muy, muy lejanos, y río arriba me encuentro a pocos kilómetros con Fuentidueña (8), dios mio que ruina, el hospital de la Magdalena, el templo románico de San Martín, con sus otras parroquias en los arrabales, Santa Cruz con su fuente del mismo nombre, Valcabado, antiguos despoblados, el convento de San Francisco y otras más desaparecidas, dicen que en total eran unas diez parroquias. Sobre los muros de sus casas restos de románico, blasones, sillerías de antiguas construcciones y ese castillo con esas murallas, pero este no era de la reconquista fue posterior. Aun quedan en pie la Capilla del Palacio de los Condes de Montijo, recientemente rehabilitada, la bella iglesia románica de San Miguel y en los arrabales, la iglesia de Santa María del Arrabal y restos y restos de un pasado esplendoroso, más destructor que las guerras es el abandono. El desaparecido templo de San Martín es el emblema de la vergüenza nacional, en nombre de la cultura de dos estados el español y el americano, un 13 de Febrero de 1958 un total de 3300 piezas pertenecientes al ábside llegaban al puerto de Nueva York, a cambio, los americanos devolvían unas pinturas de San Baudelio para el museo del Prado, vaya usted a saber como consiguieron estas también.

Y por ese puente de seis ojos, un poco triste por lo que vi, cruzo el río y por la carretera que nos sale enfrente me dirijo hacia la ermita de San Vicente de Pospozuelo (9), románica, asentada también sobre un despoblado que llevaba su nombre, de aquí a Pecharromán (10), donde su iglesia, también románica, nos relajará del camino allí sentados en ese patio-frontón de pelota.
Salgo de este pueblo dirección Sagrados Muros o lo que es lo mismo, Sacramenia (11). Antes de llegar nos encontraremos con la ermita Cardaba de lo mas antiguo en románico segoviano, ya desde allí a pocos pasos estaremos en Sacramenia y en todo lo alto como coronando Sacramenia los restos de la ermita de San Miguel. Para subir a ella, junto al cementerio a mano derecha, un camino nos llevará a sus proximidades, desde allí veremos a nuestros pies las iglesias de Santa Marina y San Martín, románicas ellas con preciosos frescos y otra con una esplendida pila bautismal en su interior. La repoblación por estos lares llegó muy pronto, la primera la desmantelo Almanzor con una campaña dirigida contra Sacramenia en el año 983, la segunda, ya definitiva, fue en el 1009. Algo muy importante para los colonos eran sus creencias religiosas, duros años de trabajo en tierras sin cultivar desde siglos, roturar estas, hacer hogares, caminos, hacer todo de nuevo de la nada, algo les motivaba su religión de eso tantas ermitas y templos jalonan estos valles, era necesidad estar socorridos y alentados por su dios.


Desde Sacramenia parte un carreterilla preciosa en dirección a Valtiendas, de la cual nos desviaremos por otra que nos sale a mano izquierda y que nos lleva a lo mas anónimo de nuestra provincia el coto de Santa María. Escondido en ese pequeño rincón de nuestra tierra el monasterio de Santa María, por ella también pasaron los americanos y la desidia llevándose el claustro y la sala capitular, lo que queda, privado, visitas los miércoles, pero podéis acercaros por allí y contemplar este sobresaliente monasterio, merece la pena, no os defraudará.
Vuelvo por mis pasos hasta Sacramenia y en un cruce de caminos me dirijo a Covas, actual Cuevas de Provanco (12). El camino me aleja del valle y me remonta hasta la paramera de cultivos de cereal para después de unas leguas adentrarme en el valle del río Botigas. Bello valle guardado por lomas donde las viejas raíces de la vid dan el fruto que anima a los colonos repobladores de estas duras tierras a continuar con su repoblación. Es domingo, las gentes, al toque de campanas, acuden a la iglesia entre callejuelas empinadas horadadas con sus bodegas para guardar el fruto de esas viejas raíces, para algunos con esfuerzo acostumbrado, para otros más liviano por ser cuesta abajo, los hombres a las puertas de la iglesia esperan los últimos toques de campana para entrar, las mujeres entran según van llegando, me quedo un rato con ellos de charleta, la memoria de los moros está presente aun, que si la cueva el moro, que ese de arriba era su castillo, que si existía una ermita, San Adrián. Mientras hacen los oficios me doy un garbeo por sus callejuelas, sobre esa ladera que se desparraman sus casas, casas muchas en ruina, vuelve de nuevo la despoblación, estas gentes parecen ser nacidos de un terrón de tierra fertilizado por una tormenta providencial de primavera no abandonan sus tierras y eso les honra, gentes mayores en su mayoría. Me acerco a la panadería, pues me choca mucho un pueblo tan pequeño y con panadería aun, y a allí conozco a su panadero, Julián Francisco de toda la vida, sesenta un tacos e historias para contar de siglos ¡que sabia es la madurez! Echamos la cuenta de las panaderías que quedan por el contorno, Fuentesauco, Sacramenia, Cozuelos, Fuentesoto, Cantalejo tiene tres. Ya quedamos pocos, me dice, a esta le quedan cuatro años para cerrar. Y seguimos charlando y me cuenta lo de la tarja y que su horno antes era de adobe y que lo cambió por este de escopeta.
-¿Y eso que es?- digo yo.
-Pues esto..., por esta puerta se prende y se echa la leña y calienta la bóveda y por esta otra puerta se mete el pan, el cual tiene el calor pero no le da la llama, y que buenos lechazos salen de aquí.-
-¿Pero serán churros?-
-Pues claro, todavía quedan por estas laderas.-
Después de despedirnos varias veces pues no acabábamos de sacar temas de conversación cuando me iba acercando al coche para marchar me encontré con Florencio, amiguete mio, con un montón de sarmientos cargados en la carretilla, los sarmientos o mostelas son los tallos ya secos de la vid que se podan y dejándolos secar son de lo mejorcito para hacer chuletas a la parrilla.
-Pues voy a encender la gloria de la casa de mi madre.
-Pues me voy contigo.
Una gloria son ya inventos romanos que utilizaban en las termas, pero aun resisten por estos pueblos. Este gran invento consta de unos conductos por debajo del pavimento, hechos generalmente de ladrillos que soporten el calor, repartidos por diferentes estancias de la casa, tiene una boca donde se echa la leña, cualquier tipo de leña, y una chimenea que lleva el humo al tejado, una vez encendido se cierra para que cree ascuas, suele mantener caliente la casa de un día para otro con muy poquita leña. y con esas me fui para su casa dejando atrás la reconquista.

Han pasado ya diez siglos y aun creo ver a sus colonos ya castellanos, pues viven en Castilla, pero venidos de la Rioja, Asturias, Navarra. Introdujeron en nuestra tierra sus costumbres, ritos, tradiciones, juegos, los nombres de nuestros pueblos, llevamos sus apellidos... y es que Castilla es tierra de diversidad cultural e incluso me atrevería a decir que de un pueblo a otro sus raíces son diferentes aun estando cercanas en espacio y tan alejadas en el tiempo cultural de donde partieron.


(1), (2), (3), (4), (5), (6), (7), (8), (8), (10), (11), (12), Señalizados en el mapa.

Esto es un reto en toda regla y una provocación.
Con esta entrada os reto a decirme donde se encuentran estos restos del románico, no está de más que los interpretéis, así nos enteraremos los que no sabemos.
A saber, lugar. ¿Por qué en esa zona? ¿Qué los delata? ¿Tienen nombre arquitectónicamente hablando? ¿Donde se encontrarían en su antiguo emplazamiento? ¿Pertenecen a alguna orden en particular? etc... etc... Los que entendéis de esto ya sabéis por donde quiero ir, sin más ni menos. ¡A ver como andáis! Por cierto uno de ellos no está en el lugar donde se encuentran los otros dos, pero que os voy a decir... listillos.




He pensado que esta música puede quedar bien mientras leéis esta entrada, si la queréis escuchar dadle al play.



En esta ocasión me acerqué esta mañana de domingo a un valle donde hace ya siglos los visigodos también vieron en él un sitio agradable para vivir y morir, Ventosilla y Tejadilla, dos nombres que van siempre juntos, pues juntos se encuentran estos dos pueblos en este valle y mirados, desde lo alto, por el barrio de Las Casas Altas no sin cierta envidia por el paraje donde se encuentran estos, entre prados y arboledas, donde sus casas sin un orden ni un concierto disfrutan de lo que realmente es el campo puesto que más que un pueblo es un campo con casas. Entre este despropósito de pueblo se oculta la iglesia dedicada a Nuestra Señora de Tejadilla, dicen que es un románico tardío, que está muy reformada en siglos posteriores, que la nave está construida en mampostería, que es un poco tosca su decoración, pero que queréis que os diga, para mi es una de mis favoritas. ¿El por qué? pues en esa construcción se percibe la labor y el esfuerzo de un pueblo que en su momento levantó esta iglesia con pocos medios, me imagino, pero con mucho fervor.




La visión de un experto, por Syr (Salud y Romanico).

Ante todo, hay que tener en cuenta que el símbolo románico no tiene un único significado, sino que es polivalente, por lo que habrá que poner su significado en relación con el contexto, pues una misma cosa puede significar varios aspectos en relación con el entorno donde se ubique.

Este templo, es un ejemplar típico de la catequesis medieval del PECADO DE LA CARNE, La Lujuria, donde existen elementos positivos de redención a través de la iglesia, pues ese era el mensaje que tratan de emitir.




SIRENOS (NEREIDOS) DE DOBLE COLA.- Peligro de seducción a placeres concupiscentes. Voluptuosidad perniciosa y engañosa.



MÚSICO CON FLAUTA.- "Donde están los tocadores de flautas, allí no está Cristo", decía S. Isidoro.

OCAS AFRONTADAS.- Prevención contra las asechanzas del Demonio.

HOMBRE MESÁNSOSE LA BARBA PARTIDA.- Apego al mundo sensual y sentido lujurio
so.




ABUBILLA.- Bajas pasiones que se alimenta de gusanos (arriba de su cabeza) en el cieno y tarquina.

CABEZA DE BESTIA CON DENTADURA HUMANA.- Hombre pecador.

ZORRA.- Símbolo del mal, prostitución, lo infernal.


JABALÍ.- Animal inmundo, símbolo demoníaco.

ELEFANTE.- Símbolo de Castidad.

ARPÍA (SIRENA-AVE) Seducción, lo maléfico y contrapuesto a espiritualidad. Almas condenadas.




SERPIENTE CASCABEL.- Demonio, Perversión o Perfidia tentadora.

MÚSICO.- Sentido de disipación y lujuria.

ESPINOS.- Pecado.



HOMBRE ABIERTO DE PIERNAS CON TALONES JUNTOS.- Exhibicionista.

HOMBRE ABRIÉNDOSE LA BOCA CON AMBAS MANOS.- La Mentira.

DIÁCONO CON CÁLIZ.- La Bebida Espiritual. " sólo el hombre que acierta en su elección y bebe el agua de la vida, se salvará".



RELIGIOSO CON DOS BÁCULOS.- La Iglesia, símbolo de salvación.

GALLO.- Vigilia y tránsito de la oscuridad a la luz. Resurrección.

MÚSICO.- Disipación y Lujuria.



HOMBRE CON LENGUA BÍFIDA.- La Mentira, la doblez.

ACRÓBATA.- Distracción que aleja al hombre de su verdadero fin.

SERPIENTES ATACANDO.- Tormento y castigo del libidinoso y adúltero.



Mi más sincero agradecimiento a Syr por sus interpretaciones de los canecillos y todo lo que aprendo de él.

Como que no quiere la cosa, un día, hace ya dos años, me aventuré en este blog que conocéis y en el que he puesto todo mi empeño en trasmitir eso que me gusta, junto con mi amigo Uge. La experiencia ha sido francamente muy satisfactoria para mi, fue tal vez la escusa perfecta para que con una nevada de la leche llegara a Castrojimeno y pasear por la virginidad del pueblo blanco de esa mañana, casi con esa experiencia mereció la pena, pero como esa fueron unas cuantas. Como buscador algunas veces estamos lejos de encontrar, porque realmente no se sabe lo que se busca, tal vez lo buscamos a kilómetros de distancia y lo tenemos muy cerca, tan cerca como en nuestro interior, pero el vacío de un buscador creo que nunca se llenará. En mi caso, creo que soy polifacético, y he intentado, a través diferentes aficiones, encontrarme. Francamente, es difícil terminar lo que intento describir, tal vez un poco de lo que he intentado encontrar lo reflejen estas imágenes que se me quedaron por el camino en estos dos años, pero al verlas encuentro un poco el guión sin final de mi búsqueda y me pregunto ¿si alguien habrá puesto un final en su guión?



Este es mi río, el Duratón, algo grande para los pueblos por donde pasa y es que no es pa menos.






El CAMPO, ese tan grande y socorrido, se nos presenta siempre, en cada estación, con sus mejores galas para la ocasión. No defrauda nunca, tal vez, nosotros si le defraudamos a él.




Si algo me fascina, es el atardecer, es como morir poco a poco, dulcemente.




Esta es la pequeña iglesia de Castrojimeno, pueblo pequeño como la península donde se asienta. Cantidad de historias se podrían haber contado de esa mañana, una sola se me quedo, Soledad.




A veces alguien posa para ti, sí, le saqué la fotografía pero no me dejó su dirección para mandársela.






El románico de nuestros pueblos me hizo conocer amigos donde estas joyas tan poco reconocidas para muchos son lazos de unión. Recuerdos muy gratos de encuentros virtuales donde se materializan amistades a la sombra de galerías porticadas, recuerdos a Baruk, Syr, Fende, Pilara, Cavestany y señora, Alkaest y señora, Manuel Trujillo, Juancar, Eduard... ¡que cosas tiene este románico!




Bellos rincones de nuestros corrales de las casas, trasmiten serenidad, me transportan a tiempos donde vivir era obligado y duro, donde el no tener nada lo era todo.






Pueblos conocidos por mi de antes, pero desde otro punto de vista. Tienen el alma rota, sus señas de identidad se pierden, los queda el recuerdo de sus pistas de baile, de sus funciones, de huertos de tomates de sabores inigualables, lavaderos de mil risas y cotilleos, fuentes de un no dejar de echar agua por sus caños, bodegas con esa alegría que solo da el vino y una buena amistad, olmas donde la única sombra que dan es la de un pasado y es que en los habitantes que quedan, ya mayores en su mayoría, cualquier tiempo pasado fue mejor a pesar "DE"...



Navegando por la historia del río Pirón, partí desde Covatillas por ese puente tan sugerente que nos trasporta al pasado, días de paso de no tan notables caballeros, con no tan fieles escuderos, diligencias haciendo los viajes más cómodos a adinerados nobles y no tan nobles adinerados y, a veces, sorprendidos por un no tan famoso bandolero, el Tuerto del Pirón, que, según dicen por allí, se refugiaba en la cueva de la Vaquera. Rebaños de ovejas buscando pastos mas frescos y el agua del río, y el pastor la fresca fuente que allí, junto al puente, se encuentra y donde un almuerzo a su lado no es un almuerzo, es un festín.


Puente de Covatillas

El agua por esas tierras de montes de sabinas, encinas y robles se echa en falta y, buscando una salida de caminos a ese puente entre el monte, llegué a un lugar donde el río deja de ser prisionero de cañones de piedra para formar un valle donde se asienta Peñarrubias y donde una pequeña colina, al lado del pueblo, se eleva un poco más con el pequeño campanario de su ermita, bella imagen de esa colina coronada por ese románico del valle del Pirón, siempre sorprendente por sus tallas esculpidas en esas piedras rubias que en mi trayecto no vi más que áridas piedras y en esa ermita, como por arte de magia de algún alquimista del siglo XII pactando con el diablo, se convierten en joyas, joyas a cambio de su alma, pero le mereció la pena, su impronta en estas tierras será eterna.



En la ermita, ese día, se encontraba casi la mitad del pueblo, cinco o seis personas en total, son doce vecinos y me cuentan que están limpiándola, pues la han estado reparando un poco y también poniéndola una iluminación exterior (no contaremos nada de eso, ese fue el acuerdo) y que la función del pueblo es el próximo domingo, La Octava, y que esa ermita se llama de la Octava y que tienen una talla del siglo XII que es la única representación de la Virgen de la Octava, me dicen, y que

- ¿por qué no vienes el día de la procesión?
- Pues claro que si- les digo.

Su pila bautismal

Y allí me presenté el domingo después del Corpus y me emocioné con ese pueblo con mucha más población que en el día a día y que me dicen que como jóvenes no quedan, pues que ellos, los casados, por la noche de vísperas rondaron y pusieron la enramada a sus mujeres hasta la madrugada y que montaron los arcos de enramada para que su venerada Virgen de la Octava pasara por debajo de ellos y viera que su pueblo, bailando jotas al son de la dulzaina, el tambor y el tamboril, la seguía honrando como desde siglos lo hicieron sus antepasados, cuando Ella eligió su morada en esa colina junto a un pueblo que tiene raíces de pueblo y gentes auténticas, emprendedoras y hospitalarias.

Camino de la ermita, los dulzaineros hicieron la revolada por el pueblo anunciando la procesión y recogiendo a las autoridades

Momentos de la procesión, la cual llega hasta el pueblo
Finalizada la procesión y delante de la iglesia, se subasta el derecho a los palos de las andas de la virgen, otro tanto para ponerla en su trono dentro de la ermita, las pujas se suceden, esas aportaciones se emplearán en arreglos y necesidades de la ermita
Me cuentan que tienen en el pueblo un cocedero común y que en Semana Santa hacen los típicos bollos y demás caprichos para los golosos y que el horno,

- pues ¿que como va a ser? Pues de barro.

¡Que preguntas tengo yo también!

El potro de herrar bueyes también lo recuperaron, pienso yo que tendría trabajo el potro antaño, pues esos caminos que traje yo desde Covatillas se las traen.

Y ese Domingo de la Octava terminó con un buen recuerdo, de gentes que se preocupan de su pueblo y que al cambiar los tiempos saben adaptarse pero no olvidar su pasado y tradiciones.


10´30 AM, sol esplendido, día de amoto, batería descargada, empujón y pa lante como los de Alicante, pero sin rumbo fijo.



Sin darme cuenta, me encuentro en Duruelo preguntando a un señor (muy amable por cierto) por alguna ruina de la zona, ermitas, despoblados.....

-Pues si, cruzas la carretera y sigues dejando el río a la izquierda, buscas dirección casa rural y en el monte que se encuentra por encima había una ermita ¡Pero no queda nada!-
-Muchas gracias-



Antes de salir del pueblo recojo estas dos imágenes más, la fuente, junto a la carretera y su no tan antigua ermita de Santiago.


Pues vale, amoto, cruzo la carretera, dejo el río a mano izquierda y dirección casa rural, por caminos de tierra, barros, charcos y algún que otro patinazo. ¡Coño! estoy perdido, era de imaginar. Media vuelta, amoto, caminos de tierra, barros, charcos y algún que otro patinazo, fea se pone la cosa. ¡Coño! no tan fea!. Gente, y pregunto.

-Pues cuando veas una entrada como para la derecha, aparcas y a pie, siguiendo un paso entre alambres de espino (que feo eso de poner fronteras al campo), pues sigues y en lo alto del monte, allí, había algo, San Cristobal se llamaba, pero allí no queda nada, tendrás que cruzar el río antes-
-Muchas gracias-
Pues bueno, pa llá voy, amoto, caminos de tierra, barros, charcos y algún que otro patinazo.


Ya a pie, joder con el puente, hasta que doy con él para cruzar el jodío riachuelo.

Esto va bien, alambreras. Ya el sendero está un poco más marcado, buenos augurios, dos pequeñas cuevas (¿que tendrán estos sitios? que siempre hay cuevas, claro, serían sus inicios), restos de cerámicas y tejas, está claro, campo a través, ladera arriba y ya daré con ello.


Por fin, mereció la pena por supuesto. ¿Que percepción tendrían para encontrar estos sitios tan mágicos? Tiene algo este lugar ¿o se hace mágico después?



Este despoblado se divisa desde la ermita y ya con mi amoto entre caminos de tierra, barros, charcos y algún que otro patinazo, me presento en él, su fuente, sus palomares, sus casas, sus prados, sus vistas de la sierra y su sol de esta mañana que parece que es solo para mi.




Terminada mi visita, mi amoto, mis caminos de tierra, mis barros, mis charcos y mis patinazos, sigo pa lante como los de Alicante y como todos los caminos llegan a Roma, bueno casi, a un románico, Santa Marta, terreno conocido, misión cumplida y a comer, que ya es tarde. Y escribiendo esto, ya en casa, 12 P.M, echo de menos mi amoto, mis caminos de tierra, mis barros, mis charcos y mis patinazos.

Buenas noches a todos.

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