Las hoces del Duraton,junto con sus barrancos,no son simplemente para verlas,sino para sentirlas con todos los sentidos posibles,nuestro sentido de la vista para admirarla y a veces incluso cerrar nuestros ojos y sentirnos como esos domadores del viento a los que envidio,tener el olfato de un lobo para disfrutar de los aromas y perfumes de las plantas aromáticas que nos trasportan las suaves brisas,percibir con nuestros pasos esas rocas tan agrestes erosionadas por nuestro mar de Tethys y en otras ocasiones,relajar nuestro pies en la verde pradera de la ribera,acompañados de las sinfonías de los coros de cantos de los pájaros y como música de fondo el susurro del río Duraton,Las hoces del río Duraton es un santuario todo él y sobre todo esos pequeños rincones secretos que guarda celosamente entre sus paredes y recovecos y que algunos pocos conocemos y eso es lo que nos enamora.Invito a todos a visitar este lugar tan autentico ,tan natural,tan segoviano y tan anónimo para muchos,a buen seguro les sorprenderá esta vieja cicatriz de nuestra tierra segoviana.