Esta Semana Santa hice una visita al románico del Pirón o románico sur de Segovia. La Junta preparó un programa de apertura de las iglesias para el visitante en esos días de la Semana Santa, para más información de futuros programas podéis consultar en www.turismocastillayleon.com. Mi primera visita fue a Muñoveros, no entraba en el programa pero la iglesia estaba abierta. Después Caballar, La Cuesta y Torreiglesias. Que milagro lo de la fe y las creencias, esos pueblos tan pequeños y ¡que iglesias!, yo me pregunto como pueblos de esa pequeña entidad de población y economía, "supongo", podrían embarcarse en esos proyectos, ahí se ve el poder, no se cual, pero el poder. Dejo mis imágenes, el texto no. La magia que se siente en ciertos lugares no se explica, se vive.
ábside , Caballar , capitel , La Cuesta , Muñoveros , pila bautismal , romanico del piron , torreiglesias
Algunos, cuando vais a trabajar veis coches y más coches, gente, mucha gente, vagones de metro, contaminación, .......
Esto es lo que veo yo:
Boceguillas, parada y fonda durante siglos, curiosos los pozos con sus brocales y los pilones en piedra que se reparten por las calles del pueblo
Hoces del Duratón, iluminada tenuemente por el sol la ermita de San Julian, vistas tomadas junto a la calzada romana
Desde siempre el agua ha estado muy ligado a las poblaciones y asentamientos. Desde tiempos antiguos era primordial, los asentamientos más primitivos surgieron alrededor del agua por la caza de los animales que a igual que el hombre necesitaban de ella, donde no hay manantiales surgieron los aljibes y los pozos, es el caso del pueblo de Consuegra. Los manantiales se ajustaron a las necesidades de la población, en muchos de los casos el circuito del agua era del todo aprovechable, primero la fuente de consumo seguido el pilón donde abrevaba el ganado y después al arroyo. En otros casos a continuación de la fuente estaba el lavadero, unos cubiertos y otros a la intemperie, pero me imagino que todos tendrían ese principio. Posteriormente se canalizaron y la repartían por el pueblo, los caños de las fuentes estaban echando agua continuamente, ahora están en desuso.
Cuantas historias contarían los que en su momento fueron a por agua, de jóvenes, a alguna de las fuentes de su pueblo con el cántaro de barro en la mano o los cántaros en la carretilla, sí esa de dos senos donde se encajaban los cántaros, esa que está perdida, hecha ya cachos por el corral, era más segura para los cántaros pero entre chicos siempre se rompía alguno y luego, claro, quien era el majo que se presentaba en casa, ha sido por culpa de fulanito, no te amparaba de los cachetes, de la escoba o la zapatilla de tu madre ni la caridad. Fuímos creciendo y esperábamos el momento en que iba a por agua esa chica que nos gustaba pero que se estiraba por que sabía que estábamos por ella. Alrededor de ese sonido cantarín y continuo del agua al caer en su pilón surgió más de un amor, más de una desilusión que te contaban los amigos y sobre todo donde ibas a refrescarte esa moña de limonada de peña, de fiesta de camisa blanca, que mal se pasaba. Músicos al pilón, yo no he visto tirar a ninguno pero no sería porque no se lo merecieran, os dejo con vuestras historias que a buen seguro todos tienen una con la fuente de su pueblo. Si tenéis tiempo y ganas me las mandáis con el nombre de la fuente en cuestión.
Hace ya meses que se fue su último vecino, Antonio, parecía que nunca llegaría pero ahí estaba dando vuelta de llave a ese cerrojo de la casa que le dejó en herencia su padre por ser primogénito. Allí nacieron sus hijos, esos cuatro que junto a su madre esperan esta mañana áspera, para su gran viaje. Nunca salieron del pueblo, allí tenían lo primordial asegurado, el huerto, la vaca, un cerdo y unas gallinas y unas pocas tierras les aseguraban el sustento, los jornales para el señorito completaban los demás gastos, pero este invierno fue diferente, los jornales desaparecieron, esa máquina que trajo hace el trabajo de muchos jornaleros. Poco a poco se fueron marchando, Juan, el Luis, Timoteo con siete hijos que alimentar, a ver que iba a hacer, no volvieron ni de visita, el Fanegas, de vez en cuando, se pasa por aquí, vive en el pueblo de al lado. Parece mentira con lo que era este pueblo, que función teníamos, que armonía veían los familiares de otros pueblos, esos ya también se fueron. En las maletas lo imprescindible, unas mudas, un poco de ropa y ese traje de la boda, nos hará falta en la capital para buscar trabajo, aquí se queda el carro casi nuevo, la aventadora, la segadora, cuantas fatigas para conseguirlo y mira ahora..... para nada. Pero se quedan otras cosas que le rompen el corazón, media vida dejaba en ese pueblo. Última vuelta de llave y en un bolsillo de la chaqueta de pana la guardó, creo que no me equivoco, pero no la volvió a usar. Teodoro y María se miraron al dar la espalda a su casa, pero no se vieron, sus lagrimas no se lo permitieron, juntos enfilaron el camino, andando, hacia el pueblo donde cogerían el autobús para no volver.
Perosillo, pequeño pueblo desde siempre, atraviesa su termino el arroyo Cerquilla, en sus tiempos siempre con agua, cangrejos y ranas, un molino de agua, El Molino de Potricos, en el cruce de caminos de Cozuelos, Olombrada y Vegafría aun están sus ruinas, una fuente con dos caños siempre echando agua como las de antes, tuvo en su término un palacio en un lugar llamado Buengrado, creo que pertenecía a los duques de Alburquerque y también su castillo y es aquí donde empieza mi historia. Los mayores del lugar decían que en Perosillo hubo un castillo y que en el estuvo encerrada Juana la Loca. ¿Un castillo? ¿Pero que castillo? Allí nunca había visto ningún castillo y yo frecuentaba Perosillo. Ya de más mayor supe donde estaba aquel famoso castillo prisión de Juana La Loca. Estaba cerca del pueblo en un montículo próximo al cementerio y estaba, digo, porque allí apenas quedaba un lienzo como de un metro de alto por uno de ancho y algún resto que otro pero de poca entidad, pero algo había. Hace ya unos 20 años el dueño del terreno se propuso encontrar el castillo con su tesoro o con la difunta, Q.E.P.D., Doña Juana La Loca y con ese propósito y una excavadora removió todo aquel cerro pero, que yo sepa, nada encontró. Para mí al enterarme y ver el desaguisado fue frustrante, ni castillo, ni tesoro, ni difunta, nada de nada. ¿Nada de nada? Algo sí que vi entre los desmontes que hizo la excavadora, un tesoro, pero no para estos siglos en que vivimos sino para otros más lejanos en el tiempo, se podía emplear para cazar, cortar, descuartizar, afeitarse, cortarse el pelo, un tesoro en otros tiempos, nódulos de silex, de los más guapos que conozco y que he visto por la zona, tal vez ese pueblo se conociera en su momento por eso y vinieran de muy lejos. El vocablo "Pero" creo que significa piedra no lo se seguro. Aquí os dejo unas imágenes de este pueblo, para mi un "pueblo con encanto".
Dicen que las mató la grafiosis, para mí que se murieron de pena viendo a sus pueblos caer en la despoblación y en el olvido.
Brotan por toda la ladera, como asomándose tímidamente a través de sus pequeños ventanucos para ver su valle, su río Duratón, su gente, su pueblo, no con el esplendor de antaño. Soportan a sus espaldas siglos de historia, por sus entrañas han pasado ya muchas generaciones, la que les marcó fue esa, que armados de picos, horadaron las entrañas de la ladera, duros como mi tierra, nacidos de ella ! Hace tanto tiempo! Fueron pasando muchas más por sus entrañas, con mi tesoro guardado fielmente se festejaron batallas, bodas, nacimientos. Allí ahogaron muchos sus tristezas convirtiéndolas en risas, nuevas amistades nacieron, otros ratos descansando del duro trabajo, tal vez en las viñas, para luego allí paladear el jugo de su sudor junto a un grupo de amigos y unas chuletas de esos corderos tiernos que se ven por esas laderas careando. !Cuantos secretos guardarán!


Realizado en estos días, ¿nos descubrirán que fue antes? ¿Las tumbas o la ermita cristiana? Algunas de estas ermitas, además de las tumbas, tienen otra cosa en común, las cuevas en sus inmediaciones (San Frutos, Valsamos, Cuestaiglesia, Villaveses). ¿Fueron también enterramientos? ¿Se aprovecharon del tirón del culto a sus muertos para imponerles la religión cristiana construyendo su ermita allí mismo, sobre sus difuntos? Si hay una cosa en común en las religiones es el culto a los muertos.
ESTE ES NUESTRO PATRIMONIO, POCO O MUCHO, PERO EL NUESTRO, VE DESCUBRIENDOLO.
































