V -Ay María de lo que me enterao.-

Lavadero de Valbis cubierto y recientemente restaurado, Cozuelos de Fuentidueña
Interior del lavadero de Navalilla, su abandono beneficia a las ranas y demás bichos y a la flora acuática

Lavadero de Valbis cubierto y recientemente restaurado, Cozuelos de Fuentidueña
Interior del lavadero de Navalilla, su abandono beneficia a las ranas y demás bichos y a la flora acuática
A veces me he preguntado que pasaría en pueblos abandonados, ciudades romanas como Confloenta, villas como Habuba para que sus restos de edificaciones desaparezcan por completo y en la actualidad sean simples tierras de labor donde se cosechan cereales. Estas imágenes me dan la respuesta, madera, barro y piedra, tres componentes únicos para hacer un hogar, ligados totalmente a la naturaleza a la hora de su ejecución y a la hora de su destrucción, sin dejar rastro contaminante en la naturaleza después de ser utilizados y devueltos al entorno del que procedían. Mucha sabiduría la de nuestros antepasados o ¿tal vez era respeto a todo lo que les rodeaba? ¡Que legado nos dejaron! Y.... ¿que legado dejaremos nosotros? Ellos nos dejaron la sapiencia del ser y sobre todo la del saber estar y no la destrucción del hábitat que, al fin y al cabo, es nuestro patio de casa pero en grande. Me vienen imágenes del futuro, de la película El Planeta de los Simios, la última imagen en concreto, si se destruyera una gran ciudad sería irrecuperable su terreno, pero para nada, sería una gran escombrera, que tal vez sea lo que es ahora, pero en pie.
El Domingo pasado paseando por los pueblos me dio la impresión de que tienen una enfermedad desde hace pocos años algunos de ellos. Tienen la enfermedad de "Ciudaditis".
SINTOMATOLOGÍA: Cambios en su entorno, las arterias antiguas llenas de ranas, bichos y vida en sus alrededores cambian por unas de hormigón o entubados inertes y sin vida, a su piel verde, de la nueva primavera, le salen sarpullidos de diferentes especies, bancos horrorosos, barbacoas de difícil contemplación, vallas limitando el trasiego de animales y personas y hasta en algunas ocasiones cambian esa piel verde de su hierba por piedras, escombreras incontroladas, basureros antiguos sin sellar, etc, etc.
POSIBLES CAUSAS: Dinero de ayudas mal empleado, falta de coherencia o mal gusto al ejecutar esas obras.
TRASTORNOS: Falta de identidad como pueblo.
TRATAMIENTO: Considerar al enfermo con su propia personalidad, no intentado que sea lo que no es y ejecutar las posibles curas con cordura, respeto al entorno y coherencia, recuperando parajes enfermos antes de nuevas actuaciones dándole el equilibrio y cohesión perdidos con la naturaleza que le rodea.
ADVERTENCIAS: No dejar al enfermo solo en ningún momento, puede acarrearle problemas de desidia, abandono o ruina. En caso de que el tratamiento no surta efecto ponerlo en manos de altos cargos facultativos.
NO DEJAR NINGÚN MEDICAMENTO AL ALCANCE DE LOS NIÑOS

Es Caballar, esta imagen se ve llegando a éste por la carretera de Muñoveros, siempre esta imagen me da qué pensar. El centro de atención es la iglesia altiva, arrogante y esbelta, en mitad de la ladera controlando todo lo que pasa a sus pies, como queriendo escalar la loma para estar más cerca del cielo pero no desprediéndose de lo terrenal, la población un poco mas abajo, a sus pies y la naturaleza y el agua por doquier en el valle más abajo, un equilibrio perfecto. Pero vamos a darle otro sentido, el valle lleno de manantiales, agua fuente de vida crea en sus dominios derroche de vegetación, alimento, vida, población en la ladera controlando y guardando su riqueza a sus pies y un poco más arriba la iglesia, emblema donde se apoyan los sueños de querer ser más que simples hombres pertenecientes a esa naturaleza que les creó, como queriendo dar de lado a su madre, buscando una reconciliación consigo mismos, perdonándose sus pecados y desmanes contra ella, creando algo que les perdone, la iglesia.
Esta Semana Santa hice una visita al románico del Pirón o románico sur de Segovia. La Junta preparó un programa de apertura de las iglesias para el visitante en esos días de la Semana Santa, para más información de futuros programas podéis consultar en www.turismocastillayleon.com. Mi primera visita fue a Muñoveros, no entraba en el programa pero la iglesia estaba abierta. Después Caballar, La Cuesta y Torreiglesias. Que milagro lo de la fe y las creencias, esos pueblos tan pequeños y ¡que iglesias!, yo me pregunto como pueblos de esa pequeña entidad de población y economía, "supongo", podrían embarcarse en esos proyectos, ahí se ve el poder, no se cual, pero el poder. Dejo mis imágenes, el texto no. La magia que se siente en ciertos lugares no se explica, se vive.
ábside , Caballar , capitel , La Cuesta , Muñoveros , pila bautismal , romanico del piron , torreiglesias
Boceguillas, parada y fonda durante siglos, curiosos los pozos con sus brocales y los pilones en piedra que se reparten por las calles del pueblo
Hoces del Duratón, iluminada tenuemente por el sol la ermita de San Julian, vistas tomadas junto a la calzada romana
Hace ya meses que se fue su último vecino, Antonio, parecía que nunca llegaría pero ahí estaba dando vuelta de llave a ese cerrojo de la casa que le dejó en herencia su padre por ser primogénito. Allí nacieron sus hijos, esos cuatro que junto a su madre esperan esta mañana áspera, para su gran viaje. Nunca salieron del pueblo, allí tenían lo primordial asegurado, el huerto, la vaca, un cerdo y unas gallinas y unas pocas tierras les aseguraban el sustento, los jornales para el señorito completaban los demás gastos, pero este invierno fue diferente, los jornales desaparecieron, esa máquina que trajo hace el trabajo de muchos jornaleros. Poco a poco se fueron marchando, Juan, el Luis, Timoteo con siete hijos que alimentar, a ver que iba a hacer, no volvieron ni de visita, el Fanegas, de vez en cuando, se pasa por aquí, vive en el pueblo de al lado. Parece mentira con lo que era este pueblo, que función teníamos, que armonía veían los familiares de otros pueblos, esos ya también se fueron. En las maletas lo imprescindible, unas mudas, un poco de ropa y ese traje de la boda, nos hará falta en la capital para buscar trabajo, aquí se queda el carro casi nuevo, la aventadora, la segadora, cuantas fatigas para conseguirlo y mira ahora..... para nada. Pero se quedan otras cosas que le rompen el corazón, media vida dejaba en ese pueblo. Última vuelta de llave y en un bolsillo de la chaqueta de pana la guardó, creo que no me equivoco, pero no la volvió a usar. Teodoro y María se miraron al dar la espalda a su casa, pero no se vieron, sus lagrimas no se lo permitieron, juntos enfilaron el camino, andando, hacia el pueblo donde cogerían el autobús para no volver.
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